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La contratación de artistas, la utilización de su música o la creación de ésta es muchísimo más complicada de lo que aparenta. Su directora, Julia Jambrina, supo desde muy pequeña que el sector musical es complejo por naturaleza. La creatividad y el desconocimiento hacen un tándem en donde muchas veces se necesita un asesor musical que gestione, coordine, o solucione distintas problemáticas la mayoría de ellas relacionadas con cuestiones jurídicas.

Por eso, no sólo somos una agencia de música de referencia en España. Contamos con un despacho de abogados especializado en industria musical y negocios.

Gracias al equipo que Julia Jambrina ha ido haciendo se consigue dar un soporte integral en cuanto a asesoramiento musical y jurídico a empresas, promotoras, productores, artistas, etc.

El equipo de Mi La Do Music Agency se compone de profesionales dedicados al sector musical, industria musical y eventos

Antes, durante y después del coronavirus

Bajo la dirección y coordinación de la abogada y músico Julia Jambrina, ha habido muchísima gente y numerosas empresas. Antes del coronavirus el grueso de Mi La Do Music Agency lo conformaban artistas como Juanma Montoya, Pastora, Aldara, Pamela Magal, Irene de Lema, Julio Martín, Jaume Girbés, Rafa Alves y un larguísimo etc. Sin ellos, esta agencia de música no habría tenido sentido.

Durante el coronavirus no vamos a negar que ha habido un grandísimo parón que ha afectado 100% al negocio de la música en directo. Por ese motivo, Julia Jambrina quiso desarrollar al máximo otro tipo de negocios más digitales, incluyendo «tu abogado musical».

Gracias al abogado Ángel Luis Yerpes, cofundador de DTY Asesores Fiscales y Tributarios; y a la empresaria Mayte Viejo, experta en autónomos y miembro de BNI, Mi La Do Music Agency se ha ido transformando en un despacho de abogados especialista en cuestiones musicales.

¿Qué nos espera después del coronavirus? Aún es pronto para saberlo. Lo que sí podemos anunciar es que el sector musical va a tardar en recuperarse años y que las ayudas destinadas a artistas, intérpretes, ejecutantes, clientes y proveedores del sector musical (ocio) son muy insuficientes. Aun así, Mi La Do Music seguirá al pie del cañón.